Las nuevas tecnologías se han escapado de la mano del hombre, se han vuelto incontrolables. Tal es así que las personas perdieron el control puesto que, pueden permanecer demasiado tiempo estos electrodomésticos como menciona Román Gubern en su texto (eso nota en la sociedad occidental). Sin embargo, Manuel Castells en su conversación con Mayte Pascual, cree que estas nuevas tecnologías, principalmente Internet, hacen que los individuos se socialicen más.
“Ningún medio de comunicación en la historia ha tenido una penetración tan rápida. Las nuevas tecnologías generan en algunos ciudadanos un sentimiento de pérdida de control y una insatisfacción derivada de los retos que nos plantean. Uno de esos retos es la capacidad de procesamiento de la información y la generación de conocimientos en cada uno de nosotros. ¿La gran cuestión es que hay demasiada información en Internet y no todo el mundo tiene criterios para procesarla?...” y “Desde luego el gran reto del mundo es la educación. ¿Las tecnologías de la información tienen la capacidad para libertar a la humanidad o sólo a una pequeña parte mientras la otra permanece desinformada y marginada de esa misma tecnología” dice Maite Pascual. En base a estos dichos de la autora, es importante mencionar las dos instituciones que intervienen en los primeros años de la socialización como la familia y la escuela. Ya que esta última, principalmente, como dice Rafaelle Simone, “en este panorama, la escuela (y en general la educación) ocupa una posición central éste es realmente el lugar en el que se produce y distribuye el conocimiento desarrollado en sus formas básicas y se transmiten ciertos conocimientos seleccionados, pero también es la agencia en la que se delega la tarea de incrementar el número de personas dotadas de conocimiento, es el lugar de la reproducción”., donde las personas aprenden a procesar la información. Gracias a ella obtenemos conocimientos previos que nos permitirán discriminar la abundante información que encontramos en la web o en cualquier oto soporte. Esto es propio de lo que Simone llama
Pero ¿qué hacemos con tanta información en nuestra mente? ¿Nos sirve de algo? Es ahí donde este autor detiene el balón, piensa de manera estratégica antes de continuar su jugada: “… los conocimientos que nos hacen
falta y ya no tienen que “ser conservados en la mente, sino que podemos dejarlos dormir en soportes externos y despertarlos sólo cuando los necesitamos…”. El conocimiento se ha hecho más controlable: las instancias de control de su calidad, la verificación de las fuentes, la exaltación del enfoque experimental, hacen que el saber de dudosa calidad tenga hoy día una vida más fácil que en el pasado. En cierto sentido éste es el efecto benéfico de la difusión de esa actitud que podemos denominar en sentido lato científica…” dice Rafaelle. Es decir, la escuela nos da las herramientas para que nos podemos desenvolver mejor, para poder resolver los problemas que se nos presentan gracias que esos conocimientos previos actúan como si fueran un background informativo o hipervínculo que nos permitirán ampliar, profundizar o refutar esa información.
Finalmente, queda claro el rol que tiene la escuela en una época donde los avances no se detienen. Puesto que, gracias a ella, los individuos razonan, tienen actitud crítica a diferencia de los siglos anteriores, donde la sociedad tradicional veía como la información estaba en manos de unos pocos, lo que parecía que se ahogaban en ella. No obstante, gracias a la imprenta, el conocimiento se difundió y la escuela llegó para enseñárselo a toda la población, para convertirse en el salvavidas de esta nueva sociedad.
Matías Caruso
Fuente: Gubern, Román. El simio informatizado.
Pascual, Mayte. En qué mundo vivimos.
Simone, Rafaelle.
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