lunes, 26 de septiembre de 2011

Escuela: el salvavidas de la tercera fase

Las nuevas tecnologías se han escapado de la mano del hombre, se han vuelto incontrolables. Tal es así que las personas perdieron el control puesto que, pueden permanecer demasiado tiempo estos electrodomésticos como menciona Román Gubern en su texto (eso nota en la sociedad occidental). Sin embargo, Manuel Castells en su conversación con Mayte Pascual, cree que estas nuevas tecnologías, principalmente Internet, hacen que los individuos se socialicen más.


“Ningún medio de comunicación en la historia ha tenido una penetración tan rápida. Las nuevas tecnologías generan en algunos ciudadanos un sentimiento de pérdida de control y una insatisfacción derivada de los retos que nos plantean. Uno de esos retos es la capacidad de procesamiento de la información y la generación de conocimientos en cada uno de nosotros. ¿La gran cuestión es que hay demasiada información en Internet y no todo el mundo tiene criterios para procesarla?...” y “Desde luego el gran reto del mundo es la educación. ¿Las tecnologías de la información tienen la capacidad para libertar a la humanidad o sólo a una pequeña parte mientras la otra permanece desinformada y marginada de esa misma tecnología” dice Maite Pascual. En base a estos dichos de la autora, es importante mencionar las dos instituciones que intervienen en los primeros años de la socialización como la familia y la escuela. Ya que esta última, principalmente, como dice Rafaelle Simone, “en este panorama, la escuela (y en general la educación) ocupa una posición central éste es realmente el lugar en el que se produce y distribuye el conocimiento desarrollado en sus formas básicas y se transmiten ciertos conocimientos seleccionados, pero también es la agencia en la que se delega la tarea de incrementar el número de personas dotadas de conocimiento, es el lugar de la reproducción”., donde las personas aprenden a procesar la información. Gracias a ella obtenemos conocimientos previos que nos permitirán discriminar la abundante información que encontramos en la web o en cualquier oto soporte. Esto es propio de lo que Simone llama la Tercera fase.


Pero ¿qué hacemos con tanta información en nuestra mente? ¿Nos sirve de algo? Es ahí donde este autor detiene el balón, piensa de manera estratégica antes de continuar su jugada: “… los conocimientos que nos hacen falta y ya no tienen que “ser conservados en la mente, sino que podemos dejarlos dormir en soportes externos y despertarlos sólo cuando los necesitamos…”. El conocimiento se ha hecho más controlable: las instancias de control de su calidad, la verificación de las fuentes, la exaltación del enfoque experimental, hacen que el saber de dudosa calidad tenga hoy día una vida más fácil que en el pasado. En cierto sentido éste es el efecto benéfico de la difusión de esa actitud que podemos denominar en sentido lato científica…” dice Rafaelle. Es decir, la escuela nos da las herramientas para que nos podemos desenvolver mejor, para poder resolver los problemas que se nos presentan gracias que esos conocimientos previos actúan como si fueran un background informativo o hipervínculo que nos permitirán ampliar, profundizar o refutar esa información.


Finalmente, queda claro el rol que tiene la escuela en una época donde los avances no se detienen. Puesto que, gracias a ella, los individuos razonan, tienen actitud crítica a diferencia de los siglos anteriores, donde la sociedad tradicional veía como la información estaba en manos de unos pocos, lo que parecía que se ahogaban en ella. No obstante, gracias a la imprenta, el conocimiento se difundió y la escuela llegó para enseñárselo a toda la población, para convertirse en el salvavidas de esta nueva sociedad.



Matías Caruso

Fuente: Gubern, Román. El simio informatizado.

Pascual, Mayte. En qué mundo vivimos.

Simone, Rafaelle. La Tercera fase.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Nuevas tecnologías y posmodernidad, de la mano

Efímero. Según el diccionario es todo aquello que dura poco, que es pasajero. Este concepto, también, forma parte de la sociedad posmoderna: una sociedad que se centra en vivir el presente, el día de hoy. En consecuencia, tal como lo explica Roman Gubern, la idea en los tiempos actuales es hacer todo con el menor esfuerzo posible. Las nuevas tecnologías, colaboran en este sentido ya que se pueden ver varios elementos que se encuentran en un solo aparato. Un claro ejemplo son los celulares que tienen cámara de foto, filmadora, grabadora, radio, se puede escuchar música por MP3, distintas aplicaciones como el Office, Twitter, Facebook, entre otros. Todo en un solo lugar.

Sin duda, todo esto lleva a que las personas vivan aisladas en su mundo, como dice el autor, generando “insolidaridad, egoísmo e individualismo, no importa que la sociedad crezca o le vaya bien, importa el bien individual”. Otra característica más de esta sociedad posmoderna.

Para Gubern, influyen las distintas clases sociales, lo que hace que el hombre prefiera vivir encerrado en su hogar y evitar encontrarse con personas distintas debido al miedo. Esto no quita que el ser humano se mantenga comunicado. De hecho lo hace pero con el chat, vía mail u otras redes sociales. Tal como afirma Paula Sibilia, se “ignoran fronteras: atraviesa espacios y tiempos”, es decir, que la conversación no se da cara a cara.

Entonces, los adelantos tecnológicos contribuyen a este encierro y por ende, los hombres utilizan el ocio en el tiempo libre. Las consolas como la Play Station 3, Xbox, La WY, las redes sociales pasaron a ocupar el tiempo libre del ser humano. El mismo ocio que era utilizado por los griegos para pensar, para filosofar; hoy es utilizado por “las economías de privilegio”, como plantea Gubern, para incrementar sus ingresos, “convirtiéndose en una masa masmediática”.

Los hechos mencionados llevaron, en parte, a la decadencia de la sociedad posmoderna, de la familia, la comunicación cara a cara, el disfrutar de un día de camping, por ejemplo. Las preguntas para el debate: ¿Cuánto más afectarán las nuevas tecnologías a nuestra vida cotidiana? ¿El hombre será capaz de establecer un límite?


Matías Caruso

Fuente: Gubern, Román. El simio informatizado.

Sibilia, Paula. El hombre postorgánico.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Cultura: rehén del capitalismo y la tecnología

Desde su implementación, varios económicos pronosticaron que una profunda crisis la derrumbaría. Ni las ideas de Carl Marx pudieron con ese monstruo. Nos hace vivir en un mundo totalmente injusto y desigual, no nos deja pensar ni ser críticos. Se metió con nuestra vida, con nuestras pasiones como el deporte y la cultura. Sólo quiere que usemos nuestro tiempo para servirlo y así acrecentar su dominio.

El capitalismo acompañado de la tecnología invadió el ámbito de la cultura para transformarla, tal como expone Raymond Williams en Cultura y Tecnología. En dicho libro, explica como hoy, los contenidos culturales están influenciados por el comercio, que es el qué determina qué es lo que hay que hacer o qué no hacer. Así, el autor habla de que para algunos, la tecnología constituye una amenaza para la cultura; mientras que otras personas están a favor de la tecnología.


Entonces, para generar más ganancias en los sitios webs abundan textos pequeños, fáciles de leer para que los lectores “no pierdan” su tiempo en leer varias páginas o que se detengan a pensar “qué quiere decir con una palabra o frase más compleja”. En consecuencia, las personas no tienen capacidad crítica y tampoco pueden consumir otros tipos de contenidos, lo que realmente, beneficia al negocio de los grupos monopólicos dueños de todos estos ellos.


¿A dónde nos llevará la influencia de la tecnología? En este punto, el autor habla del pesimismo cultural en el que muchas personas preocupadas se fueron adaptando a un futuro tan estrecho. Entonces, ¿no hay marcha atrás? Por ahora, parece difícil pero no imposible ya que cada persona es la que elige que o no hacer.


Matías Caruso


Fuente: Williams, Raymond. Cultura y Tecnología.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Info que pasa, no queda

En la actualidad, se observa un bombardeo constante que, no necesariamente, sean misiles que tienen el poder de borrar a un país del mapa si no, más bien, misiles cargados de información que no dejan registro alguno.

Para Franco Bifo” Berardi, autor del libro Generación Post Alfa, entre tantos otros, el problema es que los seres humanos no están creados del mismo modo que las máquinas. Los receptores humanos tienen un soporte que es orgánico (cerebro-cuerpo humano) que no logra el nivel de evolución de los instrumentos técnicos. En consecuencia, se produce un salto en la potencia y la velocidad de la emisión-recepción de los estímulos, a lo que él llama desfasaje de formatos. En este, la comunicación se transforma en un proceso asimétrico: una relación anormal entre ciberespacio (realidad virtual ligada a un soporte mecánico de potencialidad infinita) y cibertiempo (realidad humana ligada a un soporte orgánico cuya potencialidad es limitada). De esta manera, resulta casi imposible captar las noticias o informaciones que se observan en sitios webs como diarios online donde el contenido se actualiza permanentemente o en los noticieros televisivos donde después de contar, en menos de un minuto, lo más importante, se pasa inmediatamente a otro tema. Entonces, el hombre no posee demasiado tiempo para analizar los contenidos que los medios le brindan.


¿A qué nos llevará todo este bombardeo de información? Es en este punto, donde Bifo habla sobre el consumo puesto que, para los medios (por qué no también, otros sectores de poder) lo importante es que las personas consuman, mantengan su mente ocupada para que nadie vea las falencias de los gobiernos y de la sociedad. Sin duda, una forma de dominación.


¿Existirá alguna alternativa ante este problema? La educación puede ser una. También, el surgimiento de medios alternativos que brinden una mirada diferente a la ya existente, o al menos, que permitan a los seres humanos tener una mirada crítica de la actualidad.


Matías Caruso


Fuente: Bifo, Franco. Una mente social.